Wednesday, July 2, 2008

BUDISMO Y NO VIOLENCIA

La importancia del activismo social espiritual en el conflicto birmano y tibetano

En los últimos seis meses hemos visto como dos crisis olvidadas: Tíbet y Birmania, mostraban su cara más dura. Muchos se han sorprendido cuando han visto a los monjes budistas marchar por las calles pidiendo justicia…. Y les ha chocado el concepto de como podía un ser contemplativo tomar una acción directa tan fuerte. El activismo social espiritual es una de las cosas que más ha preocupado al budismo en todas la épocas “abrir la mente al porque estoy aquí, ahora” “¿Qué puedo hacer por los otros?” es una de las practicas espirituales más importantes: “Dar y recibir”. El budismo insiste en conceptos como interdependencia, compasión, reverencia por cualquier forma de vida, no violencia…valores absolutamente presentes en la ética contemporánea.

Con la motivación de poder ampliar esos conceptos e implicar a más grupos en la acción en áreas como: educación alternativa, activismo pacifista, derechos humanos, mujeres, ecología, desarrollo rural, economía alternativa, comunicación, arte…. y por que no política. Muchos me habíais pedido que escribiese algo de mi experiencia, algo que pudiese ayudar desde la espiritualidad, los derechos humanos y la política. Algo que orientase a la acción. Lo que he hecho ha sido reflexionar en las palabras de aquellos que saben mucho más que yo, y recogerlas en este texto tan sugerente: ¿Puede el budismo y la no violencia ser una alternativa importante en el nuevo activismo social espiritual?

Durante más de 25 años, he intentado promover y desarrollar un acercamiento budista a la resolución de los problemas globales contemporáneos: derechos humanos, ecología, minorías, política, espiritualidad. Construyendo y cooperando con proyectos que desde una perspectiva budista re-inventaban una sociedad futura, independientemente de que fuesen budistas o no. Desde España, pasando por Medio Oriente, Afganistán, Irak, India, Tíbet, Birmania, Corea, Mongolia,… todos estos países tenían situaciones comunes: seres que sufrían, seres que querían la felicidad y otro seres que intentaban ayudarles a paliar su sufrimiento: cooperantes, activistas, religiosos, políticos, sociedad civil.

Los activistas, los políticos y los espiritualistas tienen más en común de lo que parece desde una ética budista. La diferencia más clara estriba en darle más importancia a resolver las cosas desde fuera o desde dentro. Desde un marco budista la acción se divide en tres partes: : a) diagnostico de los problemas que afectan al mundo, 2) examen y respuestas especificas budistas a estos problemas, 3) una proyección sobre como seria deseable movernos desde la situación actual hasta la sociedad deseada.

La dualidad, la apatía, la confusión, la ignorancia, el egoísmo son algunas de las causas que identificamos como raíz que engullen a la mayoría de la población, y ninguna de ellas tiene que ver con la religión que practican, ideas políticas o status. Como los problemas globales están interconectados, las soluciones no pueden ser soluciones aisladas. Por tanto la solidaridad no puede ser discriminada. El principio de respeto por la vida, ahimsa, no violencia, nos da una base amplia para trabajar la resolución de los problemas. Descubrir y poner en práctica las soluciones globales de manera realista, nos hace quitarnos las “falsas ilusiones” y dibujar un camino “realista” donde la ciencia, la tecnología y el conocimiento humanista se unen. Extendiendo los principios universales de amistad, compasión por todos los seres que sufren, compartir la dicha, y preocuparse por mejorar la calidad de vida de todos los seres. El Budismo puede hacer una contribución importantísima para la liberación del sufrimiento de todos los seres. El respeto por estas cinco áreas que he presentado representa una de las mayores aportaciones de la ética budista a la resolución de los problemas globales.

Desarme: el hecho de que el budismo se base en el principio fundamental de preservar la vida de otros y de causar el mínimo de sufrimiento. Reverenciar todas las formas de vida, hace que estemos muy implicados en tareas de desarme, desminado del planeta, y planteando abiertamente el problema que genera el “armamento de la mente” (odio, ignorancia, rabia, desastres). Desarmar la mente es el primer paso para entrar en la experiencia de la pacificación del mundo, desde varios planos esta experiencia no solo beneficia a todo el planeta sino que puede aportar calma mental y paz individual. La contribución del budismo al desarme es clara en la abolición de la energía nuclear, bioquímica, bases militares, reducción de las fuerzas armadas, reducción de los presupuestos militares a favor de la educación y la paz, el reconocimiento legal del derecho a la objeción de conciencia, la construcción de fuerzas alternativas no violentas tanto internas como internacionales.

Por una economía justa: porque el budismo se basa en el principio de la ecuanimidad, parece inconcebible que puedan existir ricos y pobres. La compasión budista por todos los seres que sufren afecta también a aquellos que se ven condenados a padecer la pobreza material, cultural o mental… cualquier forma de privación es intolerable. Nos anima a co-operar para asegurar el beneficio de los muchos. Se opone a la auto-indulgencia de los ricos y al concepto de la “resignación” de los pobres. A la vez que ofrece unas formas muy claras de liberación de los obstáculos, odio, ignorancia- sea individual o colectiva que impide que todo el mundo tenga lo que necesita para vivir

La contribución practica del budismo a la economía justa se puede plantear desde la conversión de los presupuestos militares en recursos que atiendan a las necesidades civiles, proveer necesidades básicas de comida, ropa, cobijo y salud para todos, erradicación de la pobreza, prostitución, trabajo infantil,… reducción en definitiva entre el abismo que separa los países ricos y pobres.

Derechos Humanos: el budismo afirma que los valores humanos de la igualdad y libertad es algo que se debe de conseguir desde una vía no violenta. El derecho a la vida, a la justicia material, a la libertad frente a la discriminación basada en credos, biología, casta, nacionalidad, sexo, o cualquier otra distinción. La liberación más importante de los seres se orienta primariamente a la erradicación de la mente de los prejuicios y la ignorancia. La tolerancia del budismo no se hace extensible al odio, ignorancia, destrucción, egoísmo o cualquier violación de cualquier forma de vida. Nos anima a defender y servir a los otros desde una perspectiva no violenta, incluyendo la celebración de la vida, utilizando el arte como forma de expresión. Liberar a todos los seres de cualquier forma de opresión mental o material y el respeto por la vida, es la combinación más fructífera que plantea. No imponer nuestro punto de vista utilizando la fuerza.

Así la contribución del Budismo a la defensa de los Derechos Humanos se ve reflejada en la petición de la abolición de la pena de muerte, la eliminación de la tortura, la liberación de los prisioneros políticos que nunca hicieron uso ni abusaron de la violencia, juicios justos para todos, la afirmación del derecho a la creación como un derecho político, civil. La no condena de ninguna opción sexual ni religiosa.

Medio ambiente: el budismo ha hecho una gran contribución a la protección del medio ambiente porque se basa en el concepto de la Inter-dependencia, y la compasión por cualquier forma de vida, y eso forma parte de los postulados de la moderna ecología. El Budismo comparte ideas con la genética, afirmando que humanos, plantas, y no-humanos tienen los mismos elementos comunes. Promueve el amor por todas las formas de la naturaleza, entendiendo que todos los seres han sido “nuestras Madres”. Entiende que la contaminación de la tierra, el aire, el mar, la protección de las especies, el agotamiento de los recursos y otras formas de explotación son el resultado del odio, la ignorancia y el egoísmo individual: animando a gobiernos, empresas e instituciones a que trabajen por la sostenibilidad y la preservación de la vida. Para ello promueve la necesidad de invertir en energías renovables, reciclar, animar la producción creativa, hacer uso de transportes públicos limpios y minimizar la huella humana. Trabajar para preservar el planeta es aumentar nuestra conciencia y entendimiento de que cualquier medida a favor del medio ambiente repercutirá por Inter-dependencia en el bienestar de todos.

Cooperación Humana Universal: el budismo comparte la idea de que la diversidad humana es motivo de celebración y no de división. Todos somos una gran familia, considerando que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y que la felicidad de uno es la felicidad de todos. Al mismo tiempo mantiene posturas de calma y de una dirección firme y no violenta a la hora de remover las causas del sufrimiento, animando a todos los seres a que trabajen por la felicidad. Buscando resolver los problemas globales nos enfrentamos a asuntos como el desarme, la economía, justicia social, derechos humanos, medio ambiente, la capa de ozono o el SIDA. El Budismo anima a la acción compartida entre todos los pueblos de la tierra, porque entendemos que un ser es una suma interdependiente. Por ello es urgente que en la combinación para la resolución de los problemas globales contemporáneos se introduzcan conceptos conscientes como la búsqueda de soluciones efectivas que trabajen las causas raíz. Esto quiere decir que es urgente unir cooperación y acción para salvar el máximo de vidas y para aumentar el bienestar de todos.

El acercamiento de la ética budista a la resolución de los problemas desde una perspectiva no violenta, combina el dialogo paciente, la educación universal compasiva y la acción no violenta. Podríamos afirmar que para resolver los problemas necesitamos una “preciosa suma de compasión y de razón”. Eso quiere decir dialogo, dialogo y dialogo, con lideres cuyas decisiones puedan llegar a ser criticas, y afectar a la Humanidad; educación de los media para que sean más conscientes del impacto de enviar tantos imputs negativos u omitir causas que son objetivamente necesarias informar. Para conseguir más entendimiento es necesario crear más base de acción no violenta para poder cooperar desde el respeto a todos los seres, la creatividad y la libertad de expresión de futuras generaciones

Muchos seres han sufrido y sufren, tomar el compromiso de trabajar para que menos seres sufran en el futuro y el máximo de seres puedan ser más felices, es un trabajo de cada día. No hace falta que pase un desastre natural o humano, para tomar un compromiso. Trabajar en red, estar abiertos a ayudar a todos los seres que sufren sin distinción, incluso vosotros mismos. Dejaros inspirar estamos asistiendo a un cambio en el activismo social, es una oportunidad única para acercarnos a la resolución de los problemas desde otra perspectiva.

Concha Pinós

BIRMANIA POR LA PAZ

“Usa tu libertad para promover la nuestra” A.S.Suu Kyi

Nuestros objetivos trabajar por la restauración de los derechos humanos, la paz y la democracia en Birmania, mediante acciones que conduzcan a la sensibilización, la ayuda humanitaria y la cooperación. Ejerciendo presión internacional, estatal, autonómica, europea, Sudeste asiático (ASEAN) y Naciones Unidas

Posted by tomas_f in 07:39:31 | Permalink | No Comments »

Los budistas neuro nales

Por David Brooks

The New York Times
Traducción de Anahí Seri publicada en www.rebelion.org
Revisión de Dokushô Villalba

En 1996, Tom Wolfe escribió un brillante ensayo titulado “Los siento, pero su alma acaba de morir”, en el cual captaba el materialismo militante de algunos científicos modernos.
Para estos investigadores seguros de sí mismos, la idea de que el espíritu puede existir separado del cuerpo es simplemente ridícula. Los genes determinan el temperamento. Las sustancias químicas del cerebro determinan el comportamiento. Las agrupaciones de neuronas crean la conciencia. El libre albedrío es una ilusión. Los seres humanos están cableados para actuar así o asá. La religión es un accidente.

De acuerdo con este punto de vista materialistas, la gente percibe la existencia de Dios porque sus cerebros han evolucionado para inventarse sistemas de creencias. Les pones un casco magnético en la cabeza y empezarán a pensar que están teniendo una epifanía espiritual. Si padecen de una epilepsia de lóbulo temporal, darán señales de hiper religiosidad, una sobre excitación de los tejidos cerebrales lleva a los que lo sufren a creer que están conversando con Dios.

Wolfe comprendió la afirmación central contenida en este modo de pensar: todo es material y “el alma ha muerto”. Anticipó el modo en que la genética y las revoluciones de la neurociencia afectan al debate público y dan lugar a otra discusión fundamental sobre la existencia de Dios.

Mira por dónde, a lo largo de la última década un nuevo grupo de ateos seguros de sí mismos se ha enzarzado en batallas con los defensores de la fe. Los dos bandos han debatido sobre si es razonable concebir un alma que sobrevive a la muerte del cuerpo, y sobre si comprender el cerebro elimina la necesidad de explicar la entidad que lo creó, o si por el contrario solamente aumenta nuestra apreciación de esta entidad.

El debate sobre el ateísmo es un ejemplo de libro de cómo una revolución científica puede cambiar la cultura del público. Al igual que el “Origen de las especies” transformó el pensamiento social y la teoría de la relatividad de Einstein afectó al arte, del mismo modo la revolución de la neurociencia está teniendo un efecto sobre la manera de ver el mundo de la gente.

Y sin embargo, yo diría que el debate sobre el ateísmo va a ser una cuestión secundaria. La revolución cognitiva no va a acabar minando la fe en Dios sino poniendo en duda la fe en la Biblia.

A lo largo de los últimos años, el materialismo puro y duro ha perdido fuerza. El cerebro ya no se ve tanto como una máquina fría. No funciona como un ordenador. En vez de ello, el significado, la creencia y la conciencia parecen emerger de forma misteriosa a partir de redes idiosincráticas de descargas neuronales. Esas cosas resbaladizas llamadas emociones desempeñan una función importantísima en todas las formas de pensamiento. El amor es vital para el desarrollo del cerebro.

Ahora, los investigadores dedican mucho tiempo a intentar entender las intuiciones morales universales. Parece que los genes no son sólo egoístas. Por el contrario, la gente tiene profundos instintos de equidad, empatía y cariño.

Los científicos sienten más respeto por los estados espirituales elevados. Andrew Newberg de la Universidad de Pensilvania ha mostrado que las experiencias trascendentes pueden de hecho identificarse y medirse en el cerebro (la gente experimenta un descenso en la actividad del lóbulo parietal, el cual nos proporciona la orientación espacial). La mente parece tener la capacidad de trascenderse a sí misma y fundirse con una presencia más grande que se siente como algo más real.

Esta nueva ola de investigación no entrará en la esfera pública en forma de ateísmo militante, sino que dará lugar a lo que se podría denominar el budismo neuronal.

Si se echa un vistazo a la bibliografía (yo recomendaría los libros de Newberg, Daniel J. Siegel, Michael S. Gazzaniga, Jonathan Haidt, Antonio Damasio y Marc D. Hauser para ponerse al día), se intuye las ideas básicas que van a estar presente en los grandes debates.

En primer lugar, el yo no es una entidad fija sino un proceso dinámico de relaciones.
En segundo lugar, por debajo de la pátina de las diferentes religiones, la gente de todo el mundo tiene intuiciones morales comunes.
Tercero, la gente está equipada para experimentar lo sagrado, para tener momentos de experiencia elevada cuando trascienden los límites y son desbordadas por el amor.
Cuarto, la mejor forma de concebir a Dios es considerándolo como la naturaleza de lo que uno experimenta en esos momentos, el total incognoscible de todo lo que existe.

En sus discusiones con Cristopher Hitchens y Richard Dawkins, los creyentes han venido defendiendo la existencia de Dios. Ese era un debate fácil. El auténtico desafío va a venir de los que sienten la existencia de lo sagrado, pero piensan que las religiones concretas no son más que artefactos culturales edificados sobre unos rasgos humanos universales. El desafío vendrá de los científicos cuyas conclusiones coinciden un poco con el budismo.

De maneras inesperadas, la ciencia y el budismo se están dando la mano y se están reforzando mutuamente. Esto llevará necesariamente a nuevos movimientos que ponen el énfasis en la trascendencia del yo pero no dan mucho crédito a la ley divina o a la revelación. Los creyentes ortodoxos van a tener que defender unas doctrinas particulares y unas enseñanzas bíblicas particulares. Van a tener que defender la idea de un Dios personal, y explicar por qué determinadas teologías son una guía verdadera para el comportamiento de día a día. Yo no estoy cualificado para decantarme por uno u otro bando. Sólo estoy intentando anticipar hacia dónde se va a dirigir el debate. Estamos en mitad de una revolución científica. Va a tener tremendos efectos culturales

malisimocoleccioncoleccionescoleccionistacoleccionistascanciones castrospiedradolmendolmenesmegalitosmegalito menhirespetroglifopetroglifoscomico comicacomicoscomicasrotulomusicalesportada portadas telefonotelefonostelefonica

Posted by tomas_f in 07:38:36 | Permalink | No Comments »

Budismo y Sociali smo Natural

por el Venerable Ajahn Buddhadassa Bikku (*)



Prólogo

 

En el budismo antiguo las enseñanzas de los maestros no son consideradas absolutas.

Las enseñanzas del Venerable Buddhadasa nos pueden parecer que están un poco fuera de la realidad, pueden llegar a chocar con nuestra mentalidad occidental. Estas enseñanzas se apoyan en los valores budistas y morales de la enseñanza del Buda. Sin rechazar aquello que en un primer momento nos choca y sin atarnos a aquello que nos gusta, hemos de tener el coraje de profundizar en un pensamiento que no es como el nuestro pero que apoyándose en el Dharma del Buda tiene algo que decirnos.

Estos textos están para abrirnos el espíritu y desplazar nuestra manera de pensar hacia una dimensión budista que no tiene porqué ser aquella que los medios de comunicación nos muestran de forma habitual. Las enseñanzas del Buda nos invitan a dejar el mundo de las apariencias.


Introducción

El término “socialismo” nos es familiar a la hora de hablar de sistema o ideología política. La gran mayoría entiende por socialismo un sistema que es enemigo de la democracia liberal. En nuestros días, cuando nos referimos a socialismo, generalmente entendemos “comunismo”. En este caso no lo tomaremos en ese sentido. Más bien hablaremos de socialismo según los principios o normas religiosas, y, sobre todo, según los principios de la naturaleza. Debemos comprender el verdadero sentido del socialismo en términos de moral.

Por moral (sîladhamma) entendemos la causa de la normalidad o del equilibrio natural de las cosas (prakati). Desde el punto de vista de la causa, la moral es aquello que ofrece el equilibrio o la normalidad; desde el punto de vista de efecto o del resultado es la condición para permanecer en el equilibrio. Visto de esta manera, todo hecho está relacionado con la moral o con lo contrario a la moral. El acto moral es el acto que conduce a la paz y a la calma. La confusión y el caos, por el contrario, son la consecuencia de la falta de moral. Por tanto, el socialismo, debe ser entendido en estos términos. Es un tipo de moral. Para comprender el socialismo desde un sentido más profundo debemos entenderlo en el sentido de su carácter moral. En términos de moral, el socialismo es un sistema que trata de erradicar el desorden y la confusión y aportar el equilibrio (prakati) en la sociedad. En primer lugar es necesario clarificar algunos términos que se asocian al socialismo como sistema político.

La palabra “política”

En principio, examinemos la palabra “política” (kân mu´ang, en tailandés) porque el socialismo es un sistema político o un sistema de ideas políticas. La palabra “política” es problemática. Algunos la ven como algo sin valor, decepcionante o como una estrategia de explotación. Otros la consideran un medio o estrategia capaz de pacificar el mundo. En su origen la política puede ser definida simplemente como “aquello que concierne a muchas personas y a muchas cosas”. La política, en este sentido, es una estrategia para hacer frente a los problemas que surgen cuando los seres humanos viven juntos. Es en este sentido que puede considerarse al socialismo como moral e incluso religioso. En teoría, la política es un sistema moral que permite afrontar los problemas que nacen de la necesidad de una cooperación social. Fundamentalmente el socialismo es un sistema político más moral que cualquier otro sistema.

Podemos decir lo mismo del término “sistema económico”. La mayoría de la gente piensa que es una manera responder a las necesidades físicas o lo utilizan para diferenciar los sistemas políticos. Nosotros debemos preservar el sentido original de dimensiones morales de la economía política o de un sistema económico.

Reflexionemos sobre ese inmenso sujeto que es el “gobierno”. El gobierno puede ser contemplado como medio de dirigir un pueblo, una ciudad, una nación, e incluso el mundo. De este modo, “gobernar” significa resolver los problemas que nacen de las relaciones en un conjunto determinado de seres humanos. El gobierno debe ser intrínsecamente moral (en el sentido que resuelve los problemas, conduce a la armonía o al equilibrio natural). Incluso el estudio de la sociedad, las llamadas “ciencias sociales” (sangham-sâstra), debe ser considerado como una empresa fundamentalmente moral. El término sâstra significa algo que sirve para cortar. En la religión budista usamos este término para referirnos a la clarificación de algún aspecto especialmente difícil, profunda, o extremadamente sutil de los sûtra. Cuando el sâstra se aplica a la sociedad, como es el caso de sangham-sâstra (ciencias sociales), vemos que estos estudios penetran en la compresión de los problemas con el fin de solucionarlos, sean estos problemas políticos, económicos o sociales. Siendo una de las ciencias sociales, la política puede ser considerada como un método para atajar los problemas sociales. No debemos olvidar que la religión está incluida en eso que l lamamo s ciencia social, o sâstra-sangham.

La palabra “religión” (sâsanâ) y la palabra “política” tienen una relación esencial. La religión tiende a la moral perfecta. Dado que los sistemas políticos deben ser esencialmente sistemas morales (sîladhamma), la política y la religión tienen un punto en común. Por supuesto, la mayoría de gente piensa que la política sólo se ocupa de los aspectos materiales y físicos de la vida. La verdadera religión apunta al desarrollo espiritual (vinnâna) o mental (cit-cai, en tailandés); la política debe hacer lo mismo. Algunos dicen que el budismo es demasiado espiritual y otros que es demasiado materialista. Lo cierto es que el budismo se encuentra en el punto medio. Es una síntesis equilibrada de lo espiritual y de lo material. Lo que tiene de bueno el budismo es que no es esclavo del mundo material, ni tampoco es fanático en cuanto a los asuntos del espíritu.

Tenemos la costumbre de considerar la política como materialista. Decimos por ejemplo que la política es un “trabajo sucio”. Pero si la política es sucia, no es realmente por la política en sí sino por la falta de moralidad de los políticos. La verdadera política es una lucha contra la ignorancia, contra la visión errónea, contra la codicia y la avaricia y contra otras pasiones por el estilo. Desgraciadamente, al ver tanta corrupción política, la gente dice que la política es algo sucio. Y no podemos censurar a la gente por no percibir la política en el verdadero sentido del término. En todo el mundo la política se ha convertido en un medio para conseguir ventaja y poder sobre los demás y los políticos sólo hablan en su propio interés. Esto es lo que realmente mancha el sentido real de la política.

Volvamos al principio. A saber: que ningún aspecto social, ya sea político, económico o religioso, se encuentra al margen de la moral y que la ética es, por naturaleza, la principal ciencia social en cuanto que su fin es resolver los problemas de la sociedad en todos los aspectos con el objetivo de traer una armonía y un equilibrio natural entre las partes.

Debemos ver la política como una forma de moralidad práctica no de moral en el sentido filosófico. La filosofía se ocupa fundamentalmente de la lengua o de las palabras, más que de las realidades de la experiencia humana. La política o la ciencia política, bajo la forma de filosofía que parece tan popular hoy en día, es inútil.

Pero cuando se contempla la política como un conjunto de principios morales, ésta puede ayudar mucho a la gente. Es mejor tomar la política como una religión porque la religión es la moral llevada a la perfección.

Bajo una forma menos desarrollada la l lamamo s ética social, en su forma más madura es una moral religiosa. La sociedad necesita esta moral religiosa. La ciencia política, como filosofía política o ideología pura, puede conducir a la masacre y la destrucción mutua asegurada pero, como moral religiosa conduce a un estado de paz y de ecuanimidad.

Democracia y socialismo.

“Democracia” y “comunismo” son expresiones del lenguaje político al uso. Pero el sentido de ambas expresiones es ambiguo y a menudo es utilizado de diferentes formas. Por un lado, la democracia puede convertirse en una manera de ganar ventajas y poder sobre los demás y destruirles. Por otro lado, la democracia puede ser un instrumento para establecer la paz. Ambos términos son utilizados por los capitalistas y por los comunistas, oponiéndolos uno contra otro.

Los capitalistas usan la democracia como una forma de defender sus posesiones, sus riquezas, sus propiedades, y consideran que el comunismo quiere quitárselas. ¿Cuál es el sentido fundamental de la democracia? ¿Hay un sentido fundamental del término o se refiere simplemente al contexto y al punto de vista? Miremos desde más cerca el sentido de la democracia en términos de “democracia liberal” por una parte y de “democracia socialista” por otra.


La democracia liberal defiende el ideal de la libertad. Pero la libertad que defiende es tan ambigua que parece estar siempre controlada por las pasiones humanas (kilesa). Aunque el ideal de la libertad esté magníficamente representado en la filosofía de la democracia liberal, es difícil ponerla en práctica. La filosofía liberal o la ideología de la libertad no tiene el poder de resistir la fuerza de las pasiones humanas (kilesa). La ambigüedad de la democracia trae consigo la idea de que todo aquello que se quiera hacer está bien. Tanto el delincuente como el sabio reclaman su libertad en la democracia liberal. Si los delincuentes no tienen libertad para vivir sus pasiones se dice que la libertad no existe. Debemos aceptar el hecho de que tenemos pasiones. Esto será cierto aunque todos los pueblos de la tierra estuviesen unidos. La democracia liberal no puede se eficaz de esta manera.

El socialismo (sangham-niyama), que se opone al ideal de libertad individual del liberalismo, es una forma de democracia más controlada, más apta para conjurar las pasiones humanas. El socialismo se focaliza sobre el bienestar social examinando y corrigiendo los problemas sociales. El liberalismo no da bases para algo socialmente útil porque excita el egoísmo y el bienestar individual más que el bien común. Desde un punto de vista budista podemos decir que hay dos tipos de socialismo: el socialismo dhármico, que es conforme al Dharma del Buda y el socialismo no-dhármico, que no es conforme al Dharma. El socialismo dhármico puede salvar al mundo de lo que parece ser una carrera hacia la destrucción.

El socialismo no-dhármico, por su parte, no puede salvar al mundo a causa de su ignorancia insensata. En tanto que sistema político, el socialismo es mejor que el liberalismo pues este último empuja al egoísmo, anima los intereses egoístas. El liberalismo dhármico, o el liberalismo ideal, animaría a los seres humanos a liberarse de sus pasiones, es decir, al nirvana. La libertad, en su sentido más pleno, es únicamente la que conduce al nirvana. La libertad que caracteriza a la democracia liberal tiene un punto débil muy peligroso: no consigue liberar al ser humano de las pasiones (kilesa). Por ello se opone radicalmente al socialismo dhármico.

Democracia dictatorial

Examinemos una noción muy contradictoria como es la de “democracia dictatorial” (prajâdhipatai-phadetjakâra). Condicionados por la visión liberar, tenemos tendencia a etiquetar negativamente la palabra “dictadura”. El término dictadura tiene dos sentidos. Como método de acción y como ideología. Como ideología política, por ejemplo, no es práctico. Pero como método de acción puede ser útil ya que, en este caso, significa simplemente tomar decisiones firmes de forma expeditiva. Aunque un país socialista sea completamente democrático, deberá resolver los problemas de forma expeditiva. Podríamos llamar a este sistema “democracia expeditiva”. Es en este sentido que decimos que una democracia socialista dhármica es dictatorial o expeditiva.


Si aplicamos métodos expeditivos a los asuntos del espíritu la dictadura adquiere un sentido religioso o verdaderamente dhármico. Cuando somos más expeditivos con las pasiones que obstruyen nuestro espíritu, vemos como esas pasiones se debilitan hasta desaparecer por completo. En efecto, si todos fuéramos más “dictadores” con nosotros mismos en ese sentido, no necesitaríamos ningún gobierno. Cada uno se liberaría por sí mismo de la suciedad de las pasiones y llegaríamos a la cima de la moralidad. Y precisamente el problema de las pasiones el que hace que la democracia liberal sea irrealizable. Dado que la naturaleza de los seres humanos es sucumbir a sus debilidades, la “democracia liberal” tiende a ser interpretada simplemente en términos de intereses personales y egoístas, y no en términos del bien de todos. En principio, todo sistema político debe hacer frente al problema de las pasiones. Debe tomar en consideración el hecho de que nuestra mente carece de pasiones cuando nacemos. Y que es a partir del contacto con las sensaciones cuando las pasiones aparecen y, a partir de ahí, no dejan de multiplicarse a lo largo de la vida. La libertad individual o personal depende de ese problema de las pasiones.

La palabra libertad, en el sentido empleado habitualmente por las democracias liberales, se encuentra en contradicción con la política en el sentido fundamental. Si pensamos que la política es algo que concierne a grupos de personas que viven juntas, entonces la fuerza de un sistema político debe ser el bienestar de todo el grupo. El término “libertad” usado por la ideología liberal concierne únicamente al individuo. El hecho de poner el énfasis en la libertad personal desplaza el centro de interés del grupo al individuo. Este desplazamiento va en contra del sentido de la política. He aquí una historia: alguien había capturado un mono, un pájaro, un gran lagarto, una tortuga y un tigre. Tomó una cuerda y los ató a todos juntos. Después les dejó hacer lo que quisieran. Naturalmente cada uno quiso hacer una cosa distinta. Comenzaron a luchar y cada uno tiró por donde quiso. El mono intentó subir a un árbol, el pájaro quiso volar, la tortuga deslizarse hacia un pantano y el lagarto esconderse en el bosque.

Cuando estamos imbuidos por la palabra “libertad” o la expresión “democracia libre”, debemos recordar que defender la libertad personal de los individuos que son gobernados por las pasiones va en contra de la política en el sentido fundamental del término, que es el de ocuparse del bien general. Un sistema político que no administra la sociedad como un todo es un sistema inmoral. Es importante no olvidar aquí que la libertad es la libertad en el sentido dhármico o religioso que significa en el sentido más fundamental del término “liberarse de las pasiones” (kilesa). Una democracia libre tiene éxito como sistema político en la medida en la que aquellos que la componen están libres de pasiones. Decimos: “la liberación de las pasiones conduce al nirvana”. Por desgracia, no se suele ver nunca la palabra libertad empleada en este sentido en ningún tratado político y jamás se oirá algo así en las discusiones políticas contemporáneas. Hablamos de esta libertad en términos religiosos, pero sin embargo este el tipo de libertad es el fundamento de una sociedad acorde al Dharma y la condición imprescindible para alcanzar el nirvana.

Examinemos ahora más de cerca un tipo de socialismo en el que se usa el término libertad en el sentido de “libertad de las pasiones”. ¿Qué es lo que se encuentra en el centro mismo de este concepto de socialismo? Una manera de explicarlo es volviendo al sentido fundamental de la ciencia política. Si la política es aquello “que pertenece a un gran número de personas” y el socialismo es la “unión de un gran número de personas”, entonces el sentido fundamental de la política y del socialismo es el mismo, a saber, el que concierne a las interacciones de un gran número de personas.

Otra forma de verlo consiste en considerar el socialismo desde el punto de vista de la naturaleza. La naturaleza en estado puro es un ejemplo de socialismo puro. Si la naturaleza se hubiera comportado siguiendo los principios de la democracia liberal, se hubiera destruido a sí misma poco tiempo después de la aparición del mundo. El socialismo ha continuado existiendo allí donde ha reflejado la condición natural de interdependencia y de equilibrio armonioso. Mirad como la naturaleza ha mantenido este equilibrio complejo entre todas sus manifestaciones desde que la tierra existe. Después de que la tierra se separase del sol, o de donde sea que venga, se fue enfriando y se endureció. A lo largo del tiempo, esa materia se hizo piedra y se fueron formando diferentes elementos. Nada existió ni existe de forma independiente. Las aguas dieron origen a los primeros organismos unicelulares que l lamamo s vida. Con el tiempo esta vida evolucionó hacia formas pluricelulares y luego hacia seres vegetales y animales.

Si somos observadores, nos daremos cuenta de lo que ha sido el plan de la naturaleza desde el principio. En el mundo natural existe en un equilibrio armonioso para sobrevivir, desarrollarse y funcionar bien. Esta interdependencia y este equilibrio pueden ser llamados la “hoja de ruta” de la naturaleza. Según esta “hoja de ruta” ningún ser vivo debe consumir más que la porción de los recursos que le corresponde. Cada estómago, por ejemplo, tiene una capacidad que corresponde con la cantidad de alimento necesario para sobrevivir y crecer. El almacenamiento de alimentos en graneros o en almacenes rompe el plan original. En el mundo natural, la naturaleza controla y limita estrictamente toda forma de acumulación. A través del proceso de evolución, desde los organismos unicelulares hasta la aparición de los primeros seres humanos, el mundo natural ha sido intrínsecamente socialista. La naturaleza no ha dado a ninguna forma de vida los medios para acumular más recursos de los necesarios para sobrevivir y desarrollarse.

Pájaros, insectos, árboles… sólo consumen lo que la naturaleza les permite tomar. Sus niveles de consumo son los apropiados a sus necesidades. Es precisamente este aspecto limitativo, o si ustedes quieren “autoritario”, de la naturaleza el que ha permitido al mundo vegetal y animal sobrevivir y multiplicarse con tanta profusión y diversidad.

Igualmente, los primeros seres humanos no tenían los problemas sociales que tenemos nosotros hoy en día porque no acumulaban recursos. Vivieron un socialismo natural durante centenares de millones de años. Hoy día, estamos aquí porque la naturaleza ha mantenido un equilibrio socialista armonioso a través del proceso de evolución. Este equilibrio natural no ha estado amenazado hasta que un puñado de seres humanos “no naturales” se pusieron a producir y almacenar para ellos mismos por encima de sus necesidades. Esta acumulación incita a la competición y a la lucha más que a la cooperación. Los problemas sociales nacieron cuando el ser humano aplicó su inteligencia a la búsqueda de métodos para acumular riquezas, poder y recursos, ganando así ventajas sobre los demás. Igualmente en nuestros días, algunos individuos y grupos utilizan la “libertad” del tipo democracia liberal para apropiarse de grandes cantidades de riquezas a expensas de otros.

Un pasaje de un texto pali cuenta que alguien tuvo un día la idea de almacenar una gran cantidad de cereales, en vez de recogerlos día a día en función de sus necesidades. Al hacerlo, otros se quedaron sin nada que comer y tuvieron que pelear para asegurar su subsistencia. Hoy día estamos afligidos por los mismos problemas. Diferentes teorías económicas han abordado este problema de la lucha por los recursos. Desgraciadamente, esta mezcla desconcertante de teorías económicas nos aparta de una solución efectiva porque no funcionan conforme a la moral de la naturaleza.


Extracto del libro: Budismo y socialismo, de
Ajahn Buddhadassa Bikku

Traducción de Juan Carlos Montoya


“Célebre monje budista, Buddhadasa Bhikkhu fue uno de los primeros en promover la comprensión mutua entre las religiones para el diálogo entre personas de diferentes confesiones y fue altamente respetado en el mundo entero. Dejó su monasterio para redescubrir la inserción del budismo en el mundo y el espíritu de sus orígenes. El acento que puso sobre la interdependencia de todas las cosas ha hecho de él uno de los precursores del pensamiento ecológico y un apóstol de la paz entre naciones. Sus escritos, traducidos y publicados en numerosas lenguas, ejercieron una influencia considerable, sobre la renovación del pensamiento budista. Las reflexiones que expresó tienen el potencial de guiar no solamente a Tailandia, sino también a todas las sociedades que luchan por la creación de un orden social, político y económico justo y equitativo”.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Posted by tomas_f in 07:37:46 | Permalink | No Comments »

Física moderna y budismo ape lan por igual a la compasión universal


El físico Victor Mansfield analiza la concordancia entre ambas líneas de conocimiento y sus aplicaciones

El físico norteamericano de la universidad estadounidense de Colgate, Victor Mansfield, publicó recientemente un libro titulado: Tibetan Buddhism and Modern Physics: Toward a Union of Love and Knowledge, en el que se aborda el tema de la relación existente entre la religión budista y la física cuántica. Principios como el vacío y la indivisibilidad o interconexión de todas las realidades aparecen en ambas líneas de conocimiento, señala el autor. Enmarcada en la ya tradicional síntesis entre cuántica y espiritualidad oriental, esta obra concluye que, dado que la religión budista apela a la compasión y que la ciencia moderna también ha descubierto valores similares, esta última debería servir para mejorar el mundo y garantizar la felicidad de todos. El prólogo ha sido escrito por el Dalai Lama. Por Yaiza Martínez.

Víctor Mansfield, profesor de física y de astronomía de la Universidad de Colgate del estado de Nueva York, en Estados Unidos, acaba de publicar un libro titulado Tibetan Buddhism and Modern Physics: Toward a Union of Love and Knowledge (Budismo tibetano y física moderna: hacia la unión entre amor y conocimiento), en el que se vuelve a abordar la relación que, para diversos autores y pensadores, existe entre la religión budista y la física moderna.

Publicada por la editorial Templeton Foundation Press de la Fundación John Templeton, la obra se centra en las complejas cuestiones del diálogo y la colaboración entre budismo y ciencia, revelando las conexiones y diferencias existentes entre ambas cosmovisiones, que a priori podría parecer que no tienen nada en común.

Asimismo, el libro responde a la sincera petición del Dalai Lama de que se desarrolle una colaboración entre ciencia y Budismo, tal y como se muestra en la introducción a la obra, escrita por el propio Tenzin Gyatso. Por otro lado la llamada Oficina de Su Santidad se encargará de la traducción de la obra al chino y al tibetano.

El principio del vacío

Con un lenguaje claro y atractivo, Tibetan Buddhism and Modern Physics describe cómo el principio del vacío o sunyata (lo carente de realidad, sin identidad, lo deshabitado), núcleo filosófico del budismo tibetano, está íntimamente relacionado con la no-localidad cuántica y otras características fundacionales de la mecánica de la física subatómica.

Detalladas conexiones entre el vacío, el principio de la relatividad, y la naturaleza del tiempo también han sido exploradas por el autor. Para los budistas tibetanos, la interconexión profunda que implica el vacío demanda la práctica de la compasión universal.

Dada la relación que Mansfield y otros pensadores han visto entre dicho sunyata y el vacío descrito por la física cuántica, esta rama de la ciencia debería animar también a una actitud compasiva hacia todo lo que nos rodea.

Pero el libro no se centra sólo en las similitudes entre física cuántica y budismo, sino que también explora un conflicto significativo que surge entre ambas líneas de conocimiento: las consideraciones acerca de la causalidad. En física, la causalidad se limita a describir la relación entre causas y efectos.

En el budismo, por el contrario, la causalidad ha tenido siempre un significado espiritual, esto es, jamás es ciega sino que está llena de sentido (los actos de cada sujeto tienen efectos y estos efectos volverán siempre al sujeto por la interdependencia entre éste y la totalidad del cosmos). En resumen, nadie puede librarse de su karma.

Ciencia y compasión

Según publica Templeton Press, el libro concluye con una respuesta a la pregunta: ¿cómo podría el viaje a través de la física moderna y el budismo tibetano aplicarse a un mundo en la actualidad dolorosamente polarizado? Es decir, que el mensaje central de la obra es que la compasión universal puede acompañar la expansión de la visión científica, uniendo de esta manera el amor al conocimiento más profundo de la realidad.

En esta línea, en la introducción que antes hemos mencionado a la obra, el Dalai Lama declara “no tengo ninguna duda de que la ciencia y la tecnología pueden contribuir a la felicidad de todos nosotros, y de que la ciencia es una vasta y hermosa fuente de conocimiento. Sin embargo, a pesar de sus logros en numerosos campos, aún no hemos dado con la forma de aplicar la ciencia y la tecnología a la erradicación de la infelicidad que atenaza a tanta gente en el mundo”.

El Dalai Lama añade, “ciertamente, creo que el remedio básico para el sufrimiento anímico, por naturaleza, radica en la mente misma y que el potencial para la resolución real de los problemas de la mente existe sólo en el nivel mental. Por consiguiente, aunque necesitamos evidentemente de la ciencia y de la tecnología, también necesitamos de nuestra espiritualidad, del trabajo en el corazón y en la compasión que apuntalan nuestra felicidad esencial”.

Tanto la tradición budista como la ciencia moderna están ocupadas en conocer la realidad a diversos niveles, a través de la investigación, y no sólo teóricamente sino también en la práctica. Tanto si nos acercamos al mundo a través de la ciencia como si lo hacemos a través de la espiritualidad, debemos aceptarlo tal y como es, señala el Dalai Lama.

Verdad en ambas direcciones

Antes de Mansfield, otros físicos han explorado la conexión entre la física moderna y las filosofías orientales. El primero en hacerlo fue el norteamericano de origen austriaco Fritjof Capra, que en 1975 publicó “El Tao de la Física”, en el que se exploraban las correspondencias entre las teorías de la física cuántica y tradiciones místicas como el Hinduismo, el Budismo o el Taoísmo. En esta obra, Capra demostró que la visión que poseen físicos y místicos presenta ciertos paralelismos y que la religión o el misticismo pueden acercarse a la ciencia, aunque sean aparentemente irreconciliables.

Otros textos que han analizado el estrecho vínculo entre física moderna y filosofías orientales han sido “La Danza de los Maestros de Wu Li”, de Gary Kuzav o “El infinito en la palma de la mano”, de Matthieu Ricard y Xuan Thuan Trinh.

Todos estos autores coinciden en señalar los puntos de concordancia entre filosofías orientales y ciencia moderna. Entre ellos, además de la concepción del vacío, se encuentra la idea del universo como una totalidad indivisible, es decir, la interconexión entre todas las cosas, particularmente entre el observador y lo observado, eje central de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica.

Las causas de estas similitudes podrían encontrarse, según algunos, en que en ambas líneas de investigación se hace un esfuerzo igualmente riguroso por avanzar y profundizar en el conocimiento de la realidad y, por lo tanto, se alcanzarían conclusiones igualmente verdaderas en ambas direcciones.

Posted by tomas_f in 07:36:50 | Permalink | No Comments »

Social ismo budista

“Célebre monje budista, Buddhadasa Bhikkhu fue uno de los primeros en promover la comprensión mutua entre las religiones para el diálogo entre personas de diferentes confesiones y fue altamente respetado en el mundo entero. Dejó su monasterio para redescubrir la inserción del budismo en el mundo y el espíritu de sus orígenes. El acento que puso sobre la interdependencia de todas las cosas a hecho de él uno de los precursores del pensamiento ecológico y un apóstol de la paz entre naciones. Sus escritos, traducidos y publicados en numerosas lenguas, ejercieron una influencia considerable, sobre la renovación del pensamiento budista. Las reflexiones que expresó tienen el potencial de guiar no solamente a Tailandia, u país, sino también a todas las sociedades que luchan por la creación de un orden social, político y económico justo y equitativo”.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


Introducción.

El venerable Buddhadasa parte del principio de que todas las religiones estaban, en su origen, basadas en el principio ético del reparto de la riqueza y el respeto de la naturaleza.

Las creencias primitivas se organizaron en forma de religión y constituyeron el origen de las culturas y de las civilizaciones. La religión codificó los intercambios comerciales y humanos en una sociedad cada vez más estructurada en torno a la economía. Fue el tiempo de las ciudades sumerias, del antiguo Egipto. Antes de convertirse en creencia, la religión fue el código moral que mantuvo cohesionado el tejido social.

El venerable Buddhadasa simplemente nos invita a descubrir o redescubrir como el Dharma no es solamente una enseñanza para la “vía espiritual”, sino una manera de vivir y de reorganizar el tejido social, reencontrando la verdadera naturaleza de las cosas.


El bien de todos los seres

Todas las religiones del mundo son socialistas, las democracias individualistas donde los hombres pueden hacer lo que les parezca, no. Los fundadores (sâsad) de todas las religiones han querido que los hombres vivan según los principios socialistas para actuar en interés de la sociedad como un todo. Cuando alguien antepone el interés personal frente al bien de la sociedad, la codicia (kiles) toma la rienda, es decir el ser humano comienza a ser gobernado por deseos egoístas. La enseñanza del budismo hace del budismo una religión particularmente socialista.

Déjenme poner un ejemplo. En la tradición budista, una persona rica (sresthi en sánscrito) difiere considerablemente del capitalista (thaï nai thu) de hoy. En otro contexto no budista sresthi tiene el mismo sentido que nai thun, alguien que acumula riquezas materiales más allá de sus necesidades reales. En la tradición budista, además, el estatus del sresthi se medía por el total de rong tan de que disponía. Un rong tan era un asilo, un lugar municipal donde los necesitados encontraban lo que les faltaba en el plano material.

Cuantos más rong tan tenía un sresthi, más rico era considerado. Gracias a los excedentes producidos por los sresthi y al gran número de obreros y servidores que había empleados, tenían la posibilidad de construir más rong tan, es decir proporcionar servicios sociales. Pero los sresthi en un sentido no estrictamente budista son nai thun: aquellos que amontonan riquezas sin fin y vuelven a invertir todas sus ganancias en beneficio propio oprimiendo a los obreros. Un sresthi en el sentido budista, emplea obreros dentro de un esfuerzo de cooperación encaminado al bien de toda la comunidad.

No solo el budismo enseña a todos los miembros de la comunidad, monjes y laicos, a no consumir más allá de la parte de bienes materiales que les corresponde sino que además se lo exige. Un consumo excesivo es malo y tiende al descrédito. El budismo, por lo tanto, es una religión socialista tanto en sus principios como en su espíritu. El Buda dijo: “He nacido en este mundo para ayudar a todos los seres.”. El no ha nacido para su propio bien o para el bien de unos cuantos. Los fundadores de todas las religiones han afirmado que aparecen por el bien de todos los seres y todos, sin excepción, han condenado un consumo excesivo.


Democracia socialista

En este sentido todas las religiones son socialistas. Sin embargo, la palabra socialista inspira odio. Decimos que los socialistas son comunistas y son liquidados. ¡Qué estupidez!. Hemos caído en la trampa de nuestro propio lenguaje. Para cumplir nuestra tarea de trabajo social, es decir, de trabajo por la sociedad, debemos abrazar el socialismo de nuestra labor. De no hacerlo así, estaremos apoyando el individualismo, o el servicio hacia el interés de los individuos particulares y es en este caso cuando no servimos a la sociedad en su conjunto.

Si se asume la democracia, ésta debe ser una democracia socialista y no una democracia individualista que favorezca el egoísmo. Numerosas formas constitucionales de gobierno, como es el caso de las democracias liberales, permiten a los individuos acumular muchos bienes materiales. Una democracia socialista debe hacer pasar al primer plano las necesidades de la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, en las sociedades socialistas, los individuos no pueden apropiarse de una cantidad excesiva de riquezas. Una democracia socialista debe ser tomada como un acuerdo con el principio de la naturaleza (dhamma-jât) que no permitirá que se tome más de lo que necesitamos, respetando así el derecho de todos los seres.

Según los textos budistas, los problemas aparecieron cuando alguien tuvo la idea de almacenar los cereales y otros víveres, provocando penurias a los demás. En el momento en el que se comienza a acaparar víveres, los problemas de desigualdad, de distribución y de acceso nacieron y se multiplicaron con el tiempo. Los jefes quisieron encargarse del almacenamiento de los víveres del grupo y así las luchas entre grupos fueron inevitables. Cuando los hombres primitivos habitaban los bosques, tomaban solo aquello que les era necesario. Las leyes y los sistemas morales fueron creados con el fin de mantener un control sobre la sociedad y limitar (kilesa) los impulsos individuales.

La naturaleza quiere que cada uno de nosotros consuma sólo lo que efectivamente necesita. Durante años, los seres humanos no han tenido en cuenta a la naturaleza, lo que les ha llevado a entrar en continua competición para coger más de lo necesario causando así los problemas con los que vivimos hoy. Si tomáramos sólo lo necesario hoy no tendríamos los problemas que tenemos y los seres humanos no tendrían ventajas los unos sobre los otros dejando así de oprimirse. La cuestión está en saber cuál es la cantidad suficiente. No hay una regla fija, ésta varía con el tiempo, el espacio y la situación. En nuestros días parece que nada es suficiente. Un proverbio budista dice “dos grandes montañas de oro no son suficientes para colmar los deseos de una sola persona”. Este proverbio es una manera de ilustrar como nuestros deseos se multiplican sin cesar, aumentando nuestras necesidades a costa de la sociedad.

Los mismos comunistas consideran que la desigualdad en la distribución de las riquezas es el problema más grave a resolver. Su enfoque, sin embargo, está en contradicción con la naturaleza. Lo que hace falta es un enfoque que insista en el hecho de que no se debe tomar más de lo necesario y que lo que se tome debe ser compatible con las leyes de la naturaleza porque de esa manera los seres humanos compartirán los excedentes por compasión y bondad (mettâ-karunâ). Los seres humanos deben tomar lo que realmente necesitan. El resto debe ser puesto al servicio de la sociedad.

Sila: la moral y la ética.

¿La religión (sâsanâ) y la moral (sîladhamma) forman actualmente parte de nuestras vidas? Las condiciones del mundo moderno han cambiado radicalmente nuestra forma de vivir. Deberíamos ser amigos de la Naturaleza pero la despreciamos. Deberíamos vivir según los derechos donados por la Naturaleza pero acumulamos los recursos en un sinfín de bancos, de almacenes y graneros. Vivimos al revés y la situación se agrava.

La filosofía, la lógica y la psicología han reemplazado a la verdadera religión. La moral y el sentido de auto disciplina han sido reemplazada por una moral de kilesa.

¿Como pensamos resolver los problemas sociales en esas condiciones? Producir más alimento y más mercancías no es la solución. Hacerlo solo servirá para agravar las cosas, porque los hombres se volverán aún más egoístas de lo que son actualmente.

La solución del problema social se encuentra en una vía socialmente ética: actuar en interés supremo de la comunidad entera viviendo según las leyes de la Naturaleza, evitando consumir bienes más allá de nuestras necesidades, compartiendo con otros aquello que no nos sea esencial, considerándonos como pobres y dando generosamente como ricos. Esa es la manera de resolver nuestros problemas sociales. Si luchamos entre todos por adquirir todo lo que podamos ¿de dónde van a salir todos esos bienes materiales? ¿Qué hará la Naturaleza para saciar nuestros deseos? ¿Cómo no vamos a tener problemas sociales si vivimos y nos comportamos egoístamente?

Lo que nosotros l lamamo s Dharma.

Cuando consideramos la gravedad de los problemas sociales, nos damos cuenta de que una religión y una moral que capaciten a los seres humanos para solucionar estos problemas no existen más que de nombre. La filosofía no es un sustituto de la religión. Cuando practicamos nuestra religión con atención y compromiso, nuestra conducta y nuestros actos reflejan un modo de vivir y de pensar verdaderamente libre de egoísmo y de vanidad. Podemos llamar a esta forma de vida socialismo pues nos capacita para resolver los problemas que se plantean cuando los seres humanos viven juntos en sociedad. No temáis el término socialismo, no lo odiéis. Si os hace sentir mejor, no tenéis más que añadirle una palabra más y llamarlo socialismo budista.

El socialismo budista es el socialismo del Dharma. Es este tipo de socialismo el que puede ayudar a la humanidad a sobrevivir en el mundo moderno.

Lo que l lamamo s Dharma tiene un valor y un sentido más allá de lo que las palabras pueden expresar. Es un error pensar que el Dharma sólo existe en el hinduismo y en el budismo. En pâli y en sanscrito, Dharma significa todas las existencias, de la misma forma que Dios significa toda la creación, todo lo que ha sido, es y será. Simplemente no nos damos cuenta de su significado más profundo. No vemos más que aquello que es fácilmente comprensible. Dharma significa todo fenómeno manifiesto y los principios de Verdad que le son inherentes. El Dharma es también el deber de la humanidad de vivir según sus leyes.

En nuestros días, cuando alguien se dispone a realizar cualquier cosa lo hace en beneficio personal. Muy poca gente sacó provecho del impresionante equipo que fue reunido para enviar a los hombres a la luna. Tenemos en mente el bien de la humanidad, pero nuestros fines aún son egocéntricos. Nuestros inventos, nuestros nuevos y asombrosos instrumentos son aprovechados sólo por algunos y no por la humanidad entera. En lugar de aportar paz al mundo, aceleran el camino hacia la crisis. Debemos asegurarnos de que todos esos utensilios –radios, televisiones, ordenadores, etc.- no sean utilizados por individuos que sólo trabajan en su propio beneficio y para fines egoístas. Si utilizáramos los inventos de una manera verdaderamente socialista, realizaríamos la paz y la felicidad mundiales en poco tiempo. Simplemente basta con aplicar nuestra inteligencia con fines socialistas para ver resultados inmediatos.


Extractos del libro: Budismo y socialismo, del Venerable Ajahn Buddhadasa Bikku.

Posted by tomas_f in 07:35:56 | Permalink | No Comments »

Budismo y no vio lencia

La importancia del activismo social espiritual en el conflicto birmano y tibetano

Por Concha Pinós

En los últimos seis meses hemos visto como dos crisis olvidadas: Tíbet y Birmania, mostraban su cara más dura. Muchos se han sorprendido cuando han visto a los monjes budistas marchar por las calles pidiendo justicia…. Y les ha chocado el concepto de como podía un ser contemplativo tomar una acción directa tan fuerte. El activismo social espiritual es una de las cosas que más ha preocupado al budismo en todas la épocas “abrir la mente al porque estoy aquí, ahora” “¿Qué puedo hacer por los otros?” es una de las practicas espirituales más importantes: “Dar y recibir”. El budismo insiste en conceptos como interdependencia, compasión, reverencia por cualquier forma de vida, no violencia…valores absolutamente presentes en la ética contemporánea.

Con la motivación de poder ampliar esos conceptos e implicar a más grupos en la acción en áreas como: educación alternativa, activismo pacifista, derechos humanos, mujeres, ecología, desarrollo rural, economía alternativa, comunicación, arte…. y por que no política. Muchos me habíais pedido que escribiese algo de mi experiencia, algo que pudiese ayudar desde la espiritualidad, los derechos humanos y la política. Algo que orientase a la acción. Lo que he hecho ha sido reflexionar en las palabras de aquellos que saben mucho más que yo, y recogerlas en este texto tan sugerente: ¿Puede el budismo y la no violencia ser una alternativa importante en el nuevo activismo social espiritual?

Durante más de 25 años, he intentado promover y desarrollar un acercamiento budista a la resolución de los problemas globales contemporáneos: derechos humanos, ecología, minorías, política, espiritualidad. Construyendo y cooperando con proyectos que desde una perspectiva budista re-inventaban una sociedad futura, independientemente de que fuesen budistas o no. Desde España, pasando por Medio Oriente, Afganistán, Irak, India, Tíbet, Birmania, Corea, Mongolia,… todos estos países tenían situaciones comunes: seres que sufrían, seres que querían la felicidad y otro seres que intentaban ayudarles a paliar su sufrimiento: cooperantes, activistas, religiosos, políticos, sociedad civil.

Los activistas, los políticos y los espiritualistas tienen más en común de lo que parece desde una ética budista. La diferencia más clara estriba en darle más importancia a resolver las cosas desde fuera o desde dentro. Desde un marco budista la acción se divide en tres partes: : a) diagnostico de los problemas que afectan al mundo, 2) examen y respuestas especificas budistas a estos problemas, 3) una proyección sobre como seria deseable movernos desde la situación actual hasta la sociedad deseada.

La dualidad, la apatía, la confusión, la ignorancia, el egoísmo son algunas de las causas que identificamos como raíz que engullen a la mayoría de la población, y ninguna de ellas tiene que ver con la religión que practican, ideas políticas o status. Como los problemas globales están interconectados, las soluciones no pueden ser soluciones aisladas. Por tanto la solidaridad no puede ser discriminada. El principio de respeto por la vida, ahimsa, no violencia, nos da una base amplia para trabajar la resolución de los problemas. Descubrir y poner en práctica las soluciones globales de manera realista, nos hace quitarnos las “falsas ilusiones” y dibujar un camino “realista” donde la ciencia, la tecnología y el conocimiento humanista se unen. Extendiendo los principios universales de amistad, compasión por todos los seres que sufren, compartir la dicha, y preocuparse por mejorar la calidad de vida de todos los seres. El Budismo puede hacer una contribución importantísima para la liberación del sufrimiento de todos los seres. El respeto por estas cinco áreas que he presentado representa una de las mayores aportaciones de la ética budista a la resolución de los problemas globales.

Desarme: el hecho de que el budismo se base en el principio fundamental de preservar la vida de otros y de causar el mínimo de sufrimiento. Reverenciar todas las formas de vida, hace que estemos muy implicados en tareas de desarme, desminado del planeta, y planteando abiertamente el problema que genera el “armamento de la mente” (odio, ignorancia, rabia, desastres). Desarmar la mente es el primer paso para entrar en la experiencia de la pacificación del mundo, desde varios planos esta experiencia no solo beneficia a todo el planeta sino que puede aportar calma mental y paz individual. La contribución del budismo al desarme es clara en la abolición de la energía nuclear, bioquímica, bases militares, reducción de las fuerzas armadas, reducción de los presupuestos militares a favor de la educación y la paz, el reconocimiento legal del derecho a la objeción de conciencia, la construcción de fuerzas alternativas no violentas tanto internas como internacionales.

Por una economía justa: porque el budismo se basa en el principio de la ecuanimidad, parece inconcebible que puedan existir ricos y pobres. La compasión budista por todos los seres que sufren afecta también a aquellos que se ven condenados a padecer la pobreza material, cultural o mental… cualquier forma de privación es intolerable. Nos anima a co-operar para asegurar el beneficio de los muchos. Se opone a la auto-indulgencia de los ricos y al concepto de la “resignación” de los pobres. A la vez que ofrece unas formas muy claras de liberación de los obstáculos, odio, ignorancia- sea individual o colectiva que impide que todo el mundo tenga lo que necesita para vivir

La contribución practica del budismo a la economía justa se puede plantear desde la conversión de los presupuestos militares en recursos que atiendan a las necesidades civiles, proveer necesidades básicas de comida, ropa, cobijo y salud para todos, erradicación de la pobreza, prostitución, trabajo infantil,… reducción en definitiva entre el abismo que separa los países ricos y pobres.

Derechos Humanos: el budismo afirma que los valores humanos de la igualdad y libertad es algo que se debe de conseguir desde una vía no violenta. El derecho a la vida, a la justicia material, a la libertad frente a la discriminación basada en credos, biología, casta, nacionalidad, sexo, o cualquier otra distinción. La liberación más importante de los seres se orienta primariamente a la erradicación de la mente de los prejuicios y la ignorancia. La tolerancia del budismo no se hace extensible al odio, ignorancia, destrucción, egoísmo o cualquier violación de cualquier forma de vida. Nos anima a defender y servir a los otros desde una perspectiva no violenta, incluyendo la celebración de la vida, utilizando el arte como forma de expresión. Liberar a todos los seres de cualquier forma de opresión mental o material y el respeto por la vida, es la combinación más fructífera que plantea. No imponer nuestro punto de vista utilizando la fuerza.

Así la contribución del Budismo a la defensa de los Derechos Humanos se ve reflejada en la petición de la abolición de la pena de muerte, la eliminación de la tortura, la liberación de los prisioneros políticos que nunca hicieron uso ni abusaron de la violencia, juicios justos para todos, la afirmación del derecho a la creación como un derecho político, civil. La no condena de ninguna opción sexual ni religiosa.

Medio ambiente: el budismo ha hecho una gran contribución a la protección del medio ambiente porque se basa en el concepto de la Inter-dependencia, y la compasión por cualquier forma de vida, y eso forma parte de los postulados de la moderna ecología. El Budismo comparte ideas con la genética, afirmando que humanos, plantas, y no-humanos tienen los mismos elementos comunes. Promueve el amor por todas las formas de la naturaleza, entendiendo que todos los seres han sido “nuestras Madres”. Entiende que la contaminación de la tierra, el aire, el mar, la protección de las especies, el agotamiento de los recursos y otras formas de explotación son el resultado del odio, la ignorancia y el egoísmo individual: animando a gobiernos, empresas e instituciones a que trabajen por la sostenibilidad y la preservación de la vida. Para ello promueve la necesidad de invertir en energías renovables, reciclar, animar la producción creativa, hacer uso de transportes públicos limpios y minimizar la huella humana. Trabajar para preservar el planeta es aumentar nuestra conciencia y entendimiento de que cualquier medida a favor del medio ambiente repercutirá por Inter-dependencia en el bienestar de todos.

Cooperación Humana Universal: el budismo comparte la idea de que la diversidad humana es motivo de celebración y no de división. Todos somos una gran familia, considerando que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y que la felicidad de uno es la felicidad de todos. Al mismo tiempo mantiene posturas de calma y de una dirección firme y no violenta a la hora de remover las causas del sufrimiento, animando a todos los seres a que trabajen por la felicidad. Buscando resolver los problemas globales nos enfrentamos a asuntos como el desarme, la economía, justicia social, derechos humanos, medio ambiente, la capa de ozono o el SIDA. El Budismo anima a la acción compartida entre todos los pueblos de la tierra, porque entendemos que un ser es una suma interdependiente. Por ello es urgente que en la combinación para la resolución de los problemas globales contemporáneos se introduzcan conceptos conscientes como la búsqueda de soluciones efectivas que trabajen las causas raíz. Esto quiere decir que es urgente unir cooperación y acción para salvar el máximo de vidas y para aumentar el bienestar de todos.

El acercamiento de la ética budista a la resolución de los problemas desde una perspectiva no violenta, combina el dialogo paciente, la educación universal compasiva y la acción no violenta. Podríamos afirmar que para resolver los problemas necesitamos una “preciosa suma de compasión y de razón”. Eso quiere decir dialogo, dialogo y dialogo, con lideres cuyas decisiones puedan llegar a ser criticas, y afectar a la Humanidad; educación de los media para que sean más conscientes del impacto de enviar tantos imputs negativos u omitir causas que son objetivamente necesarias informar. Para conseguir más entendimiento es necesario crear más base de acción no violenta para poder cooperar desde el respeto a todos los seres, la creatividad y la libertad de expresión de futuras generaciones

Muchos seres han sufrido y sufren, tomar el compromiso de trabajar para que menos seres sufran en el futuro y el máximo de seres puedan ser más felices, es un trabajo de cada día. No hace falta que pase un desastre natural o humano, para tomar un compromiso. Trabajar en red, estar abiertos a ayudar a todos los seres que sufren sin distinción, incluso vosotros mismos. Dejaros inspirar estamos asistiendo a un cambio en el activismo social, es una oportunidad única para acercarnos a la resolución de los problemas desde otra perspectiva.


BIRMANIA POR LA PAZ

“Usa tu libertad para promover la nuestra” A.S.Suu Kyi
Nuestros objetivos trabajar por la restauración de los derechos humanos, la paz y la democracia en Birmania, mediante acciones que conduzcan a la sensibilización, la ayuda humanitaria y la cooperación. Ejerciendo presión internacional, estatal, autonómica, europea, Sudeste asiático (ASEAN) y Naciones Unidas

Posted by tomas_f in 07:35:03 | Permalink | No Comments »

Monjes olím picos, por Moisés Naím


En China todo es muy grande. Y también debe ser muy grande el remordimiento de muchos dirigentes chinos por haberse comprado unos Juegos Olímpicos que no sólo son carísimos sino que en vez de proyectar una imagen positiva del país están logrando todo lo contrario. Estos dirigentes nunca imaginaron que los principales protagonistas de los Juegos no serían los atletas, sino los monjes budistas. Tampoco imaginaron que junto con el prestigio de los Juegos Olímpicos también venían pleitos de calibre planetario con la realeza de Hollywood -de Steven Spielberg a Richard Gere-, la comunidad budista mundial y dos premios Nobel de la Paz -el Dalai Lama y Aung San Suu Kyi- la líder de la oposición birmana, entre millones de otros.
Cuando, en el año 2000, el Gobierno chino hizo lo posible para que los Juegos de 2008 fueran en Pekín, YouTube no existía. Ni Facebook. Los teléfonos portátiles que toman fotos y vídeos no eran tan comunes. En China el número de usuarios de teléfonos móviles pasó de 140 millones en 2001 a más de 600 hoy, mientras que los chinos conectados a la Red aumentaron de 17 millones en 2000 a 162 ahora. Los bloggers, redes sociales y comunidades virtuales también han proliferado.

Lo que sucedió esta semana en Tíbet recuerda lo que ya sucedió en Myanmar, y se agudizara en los próximos meses. Es el choque entre los viejos hábitos represivos de burocracias autoritarias y las nuevas modalidades de organización política que son a la vez profundamente locales y ampliamente globales. Los muy locales monjes de Tíbet tienen hoy influencia global gracias a Internet. Y, a los Juegos.

El 10 de marzo de 1959 el Dalai Lama tuvo que exiliarse en la India debido a la represión del Gobierno chino tras los disturbios que ocurrieron en Tíbet. Hace dos semanas un grupo de monjes budistas conmemoró este aniversario con una marcha pacífica en Lhasa. Los monjes fueron encarcelados, lo cual provocó que más monjes salieran a las calles y que el Gobierno los reprimiera.

El Gobierno chino ha iniciado una campaña para dar al mundo su versión de los hechos: los disturbios han sido orquestados por el Dalai Lama y los actos más brutales de violencia fueron protagonizados por tibetanos que saquearon y quemaron casas y negocios de comerciantes chinos. Diplomáticos basados en Pekín han sido invitados por el Gobierno a ver películas que muestran grotescas escenas de violencia por parte de los tibetanos. El Gobierno chino también organizó una muy controlada visita a Lhasa para un pequeño grupo de periodistas extranjeros. Cuando en el templo de Jokhang las autoridades explicaban a los corresponsales que la normalidad había regresado a los monasterios, 30 jóvenes monjes interrumpieron el evento gritando “queremos un Tíbet libre” y explicando que muchos de los monjes y los visitantes que allí se veían eran parte de un montaje del Gobierno para engañar a los periodistas. Llorando, los monjes anticipaban las graves consecuencias personales que les acarrearía su protesta. Inmediatamente, los agentes de seguridad sacaron a empujones a los visitantes extranjeros.

La torpeza mediática del Gobierno chino contrasta con la agilidad y eficacia de sus oponentes. A pesar del severo bloqueo informativo que las autoridades han impuesto en Tíbet, fotos y vídeos de los acontecimientos aparecieron rápidamente en Internet. La red internacional pro Tíbet cuenta con más de 153 grupos de apoyo en todo el mundo y su presión política se siente en las principales capitales. Y en Facebook.

Estos eventos en Tíbet tienen mucho en común con lo que paso en Myanmar el año pasado. Allí también los monjes budistas protestaron y el Gobierno intento impedir que el mundo supiera lo que estaba sucediendo. Y también fracasó. Y allí también China desempeña un papel crucial como aliado incondicional de la junta militar.

En 1988 el Gobierno de Myanmar asesinó a más de 3.000 personas que protestaban en las calles. El mundo tardó semanas en enterarse. El 8 de agosto del 2008 no es sólo el aniversario de esa matanza. También es el día en que se inauguran los Juegos Olímpicos de Pekín.

Posted by tomas_f in 07:34:11 | Permalink | No Comments »

La lu cha de los monjes de Tíbet

por JUAN JOSÉ TAMAYO (*)
LA VERDAD de Murcia, 29.03.2008


En el imaginario social está muy extendida la idea de que los principios morales del budismo son intemporales, irreformables y sólo practicables por una minoría de iniciados dentro de la tradición budista. Se cree que carecen de significación histórica y de relevancia social, y que apenas pueden hacer aportaciones importantes en el actual debate ético y en las nuevas propuestas morales para la regeneración de la sociedad, la construcción de un mundo más habitable y la búsqueda de un modelo de desarrollo sostenible. Las pasadas movilizaciones pacíficas de los monjes budistas de Myanmar contra la dictadura militar que oprime al país desde hace casi medio siglo y las más recientes de los monjes de Tíbet contra la ocupación china constituyen un mentís a dicho imaginario y un ejemplo de compromiso cívico en defensa de la libertad. Estamos ante una revolución no violenta que se inspira en los principios del budismo, reformulados y reinterpretados en los nuevos contextos culturales, sociales, políticos, económicos y religiosos y que demuestran la vigencia del ideal budista de una Humanidad sin sufrimiento, de un mundo interdependiente y de una sociedad pacificada y pacificadora tanto a nivel interior como exterior.

Uno de los intentos más luminosos en esta línea es la reformulación de los Cinco Maravillosos Preceptos del budismo llevada a cabo por Thich Nhat Hanh, monje vietnamita exiliado en Francia desde hace varias décadas, cuyo objetivo es transformar el sufrimiento en vida feliz, aprender el arte de vivir en la belleza y ser solidario con todos los seres del Universo.

El primer precepto es no matar, que Nhat Hanh traduce como cultivar la compasión, poner todos los medios al alcance de cada uno para proteger la vida, no causar daño a la naturaleza ni a los seres humanos, practicar la no violencia. Consciente del sufrimiento causado por la destrucción de la vida, se compromete a cultivar la compasión y a proteger la vida de las personas, animales, plantas y minerales. Se muestra resuelto a no matar, a no dejar que otros maten y a no tolerar ningún acto mortal en el mundo, tanto en su pensamiento como en su forma de vivir.

El segundo es no robar, que Nhat Hanh traduce como no poseer nada que pertenezca a otra persona ni enriquecerse a costa del dolor de otros seres humanos y del resto de las especies de la tierra. Consciente del sufrimiento causado por la explotación de la injusticia social, el robo y la opresión, el monje vietnamita hace el voto de cultivar la ternura y trabajar por el bienestar de las personas, animales, plantas y minerales, de practicar la generosidad al compartir su tiempo, energía y recursos materiales con aquéllos que están necesitados. Está resuelto a no robar y a no poseer nada que pertenezca a otros, a respetar la propiedad de los demás y a impedir que otros se aprovechen del sufrimiento humano o del sufrimiento de otras especies de la Tierra.

El tercer precepto es abstenerse de conductas sexuales inapropiadas, que implica tener un comportamiento sexual responsable, caer en la cuenta de los sufrimientos que se ocasionan a los demás por la mala conducta de uno, respetar los derechos y compromisos de los demás para asegurar la propia felicidad y la de los otros y afirmar la unidad de cuerpo y mente. Consciente del sufrimiento causado por la conducta sexual irresponsable, Nhat Hanh llama a cultivar la responsabilidad y a proteger la seguridad e integridad de los individuos, de las parejas y de la sociedad. Se muestra resuelto a no implicarse en relaciones sexuales sin amor y a hacer todo lo que esté en su mano para proteger a los niños de abusos sexuales.

El cuarto es no mentir, que Nhat Hanh traduce por decir la verdad, no exagerar, no tener un lenguaje inmundo, no tener lengua viperina, hablar consciente y responsablemente y escuchar atentamente, no difundir informaciones sin la seguridad de su certeza, no pronunciar palabras que causen odio o división en la comunidad o la familia, hacer todo lo posible para lograr la conciliación y de los conflictos. Consciente del sufrimiento causado por hablar inconscientemente y por la incapacidad de escuchar a los demás, asume el compromiso de cultivar la palabra cariñosa y la escucha profunda a fin de proporcionar gozo y alegría a los demás y de mitigar su sufrimiento. Sabiendo que las palabras pueden crear felicidad o sufrimiento, se compromete a hablar con palabras que inspiren autoconfianza, gozo y esperanza. Está resuelto a no propagar rumores cuya veracidad desconozca y a no criticar o condenar cosas de las que no esté seguro. Se abstendrá de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o que puedan provocar la ruptura de la familia o la comunidad.

El quinto precepto es no consumir sustancias que perjudiquen a la mente, como el alcohol y las drogas. El cuerpo se nos ha transmitido por generaciones anteriores y por nuestros padres; su destrucción constituye una traición tanto a las generaciones pasadas como a las futuras. Su propuesta es el consumo consciente. Consciente del sufrimiento causado por el consumo inconsciente, se compromete a cultivar una buena salud, tanto física como mental, para él, su familia y la sociedad mediante la práctica de comer, beber y consumir conscientemente, ingerir únicamente productos que preserven la paz, el bienestar y el gozo en su cuerpo, en su consciencia y en el cuerpo colectivo de su familia y sociedad. Está resuelto a no utilizar alcohol o ningún otro intoxicante y a no ingerir comidas u otros productos que contengan toxinas. Trabajará por transformar la violencia, el miedo, el odio y la confusión en sí mismo y en la sociedad practicando una dieta, para su bien y el de la sociedad. Comprende que una dieta adecuada es fundamental para la autotransformación y para la transformación de la sociedad. Con esta interpretación, Naht Hahn pretende contrarrestar la imagen pasiva del budismo en el imaginario colectivo que lleva a entender el mensaje de Buda como indiferencia ante la guerra y la injusticia, desinterés por la suerte común de la Humanidad y justificación de las situaciones de opresión.

¿Simples palabras? No. La reformulación de Nhat Hanh no se queda en el papel. Existen numerosas comunidades budistas comprometidas en el análisis de los problemas mundiales y en la mejora de las condiciones de vida de la Humanidad desde la práctica de la justicia social, la no violencia y el equilibrio ecológico. Un ejemplo es la Red Internacional de Budistas Comprometidos, cuyos ámbitos de trabajo son: la educación alternativa y la formación espiritual, el pacifismo, los derechos humanos, la lucha por emancipación de las mujeres, la ecología, la familia, el desarrollo rural, las economías alternativas, la comunicación y los problemas de los monjes y de las monjas, que han de compaginar la contemplación y la acción.

La lucha de los monjes budistas de Tíbet, que cuenta con el apoyo y la solidaridad de numerosos ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo, viene a demostrar que el budismo está comprometido con la libertad de expresión, la democracia y la dignidad humana, y que la compasión que predica se traduce en compromiso con los derechos humanos, sociales, ecológicos y culturales de los pueblos. Así lo ha manifestado el Dalai Lama, tras denunciar el peligro de «genocidio cultural» que se cierne sobre Tíbet. Evitarlo es tarea de todos, sobre todo de los dirigentes chinos, de las organizaciones internacionales y de las religiones.

(*) Juan José Tamayo. Director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III.

AustralianosPagerank Virgenes negrasDerecho civilEducadoresEvangelicosFundadoresGobernantes MisionerosMisioneroMartiresMartirMusicosNobelesTeologosTraductores TraductorPadresFormacionMatematicosMatenomia Matematico

Posted by tomas_f in 07:33:32 | Permalink | No Comments »

Budismo y compro miso social

Muchos son los que en Occidente tienen una visión del budismo que no se corresponde con la realidad. Se piensa aquí que el budismo es una religión que da la espalda al mundo cotidiano para concentrarse exclusivamente en la vida contemplativa o en prácticas internas sin relación con la vida diaria y con los problemas de la gente común. Es una visión “mística”.

Es cierto que durante muchos siglos el budismo ha sido una religión eminentemente monástica. La práctica de la meditación, el estudio de los sutras, los ritos religiosos han estado reservados a los monjes en todas las tradiciones y en todos los países budistas asiáticos. La función de los laicos venía marcada por la práctica de los cinco preceptos, por las donaciones y la devoción a la sangha (orden) monástica y poco más. Aunque la tradición de las escrituras habla de cuatro tipos de practicantes budistas (monjes, monjas, laicos, laicas) el ideal de vida ha sido tradicionalmente el monástico. La vida del monje que vive en un monasterio separado del mundo, entre monjes o monjas del mismo sexo, sin la presión de la subsistencia diaria, es muy diferente de la vida de los laicos que deben luchar cada día con innumerables dificultades relativas a la familia, al trabajo, a la situación social y política, etc.

No sé cómo es la situación en los demás países budistas asiáticos, pero en Japón, la población moderna ha perdido la confianza en la clase monástica budista y se ha producido una profunda fractura entre ambas. Los monjes budistas han dejado de ser un referente moral y espiritual para la mayoría de los japoneses.

En Myanmar, por el contrario, los monjes budistas siguen siendo un referente y un apoyo inestimable para la población, no sólo a nivel espiritual, sino como estamos viendo estos días también a nivel social y político. Los monjes birmanos han salido de los monasterios y se han manchado los pies con el barro de las calles en una manifestación de compromiso social sin precedente en Occidente. A algunos les ha costado la vida y a otros muchos la libertad.


No obstante, el concepto mismo de “compromiso social”, tal y como lo entendemos en Occidente, es ajeno a la tradición budista asiática tradicional. Compromiso social quiere decir compromiso de luchar por los derechos sociales de los individuos. Y la noción de derechos individuales tiene su origen en la Revolución Francesa y en su Declaración Universal de los Derechos Humanos, que marca el fin de un feudalismo de facto y el comienzo de la modernidad en Europa y en el mundo. Desgraciadamente, la mayoría de los países budistas asiáticos no han tenido todavía algo parecido a la Revolución Francesa y, aunque la Declaración de los Derechos Humanos es actualmente de validez universal, la mayor parte de los países budistas asiáticos siguen viviendo de hecho en una estructura social casi feudal. Las sanghas (órdenes monásticas budistas) orientales mismas siguen funcionando también como estructuras feudales.


La llegada del budismo a Occidente está dando lugar a una nueva forma de vivir la espiritualidad budista. Aunque las enseñanzas y las prácticas transmitidas a Occidente por los maestros orientales sean las mismas que ellos recibieron en el seno de su sociedad, nosotros no podemos negar nuestra propia historia e idiosincrasia y naturalmente expresamos nuestra vivencia espiritual de una forma nueva, acorde a la sociedad en la que vivimos.


El desarrollo de las democracias occidentales ha venido acompañado por una gran sensibilidad social, por un sentido de respeto a la diferencia, a la igualdad entre seres humanos, entre hombres y mujeres, de solidaridad. La compasión budista se está viendo enriquecida en Occidente por la caridad cristiana, como praxis no como principio ideológico. No en vano, muchos de los actuales líderes budistas occidentales y muchos miles de practicantes, hemos recibido una educación cristiana, o procedemos de colectivos que lucharon por la democracia, por los derechos civiles, etc, de forma que nuestra práctica budista es indisociable de nuestra sensibilidad social.


Además, en Occidente, la mayoría de los practicantes budistas somos laicos. Muchos viven en familia, trabajan en medio de la sociedad, es decir, están en contacto con la realidad cotidiana. Esto constituye una característica del budismo occidental y hace que los practicantes occidentales, bien informados y sensibles a las injusticias y a todas las formas de sufrimientos generadas por un sistema social, político y económico injusto, estén liderando el surgimiento de lo que podríamos llamar un “budismo comprometido”.


Desde mi punto de vista, para que este compromiso social del budismo occidental pueda emerger con todas sus potencialidades es necesario previamente purgar las tradiciones budistas que estamos recibiendo de los componentes feudales que se han ido adhiriendo a la esencia de la enseñanza y de la práctica budistas. Por ejemplo, ¿cómo podríamos comprometernos socialmente con la igualdad de derechos de hombres y mujeres mientras que las tradiciones budistas que seguimos continúan practicando una discriminación secular entre unos y otros?


El voto más profundo de cualquier budista es el de liberarse a sí mismo del dolor y del sufrimiento, al mismo tiempo que liberar también a todos los seres vivientes. El dolor y el sufrimiento tienen diversas causas y aparecen a distintos niveles. El voto de un budista no es otro que el de trabajar por el bien de los demás al mismo tiempo que por el propio bien. Como se recita a diario en la tradición zen:

Por numerosos que sean los seres, hago el voto de liberarlos a todos del dolor.

Por numerosas que sean las oscuridades, hago el voto de iluminarlas todas”.


La práctica budista es una economía de la felicidad. El compromiso social budista surge naturalmente de voto de liberar de todos los seres del dolor y de las causas del dolor. Por ello, a lo largo de este siglo, hemos visto monjes y laicos budistas luchando por la paz, por la justicia social y económica, por la libertad política y los derechos de los hombres y de las mujeres.


Tengo una gran confianza en que el budismo occidental, hijo de la Revolución Francesa , de la democracia, de los Derechos Universales del Hombre y de la profunda y riquísima sabiduría oriental encontrará la vía que fundirá armoniosamente lo interior con lo exterior, lo íntimo con lo social, lo espiritual con lo material, la meditación y la política.


Como dijo Ken Wilber en cierta ocasión: “Llegará el día en el que los bodisatvas entrarán en política”. Y, en su aserción primigenia, “política” se refiere a los asuntos de la polis, a los asuntos de la vida social en la que está inserta nuestra práctica espiritual

Posted by tomas_f in 07:32:38 | Permalink | No Comments »

Tuesday, July 1, 2008

alt : undefined

Vivimos tiempos inciertos, tiempos acelerados que previsiblemente se irán acelerando cada vez más. Tiempos de cambios radicales en la escena de la política internacional y de las relaciones económicas. Tiempo de transformaciones veloces en nuestros hábitos de vida, valores y comportamientos. Tiempo en el que los avances tecnológicos (redes de comunicación, ingeniería genética, medicina, etc.) nos imponen un ritmo de adaptación que a veces nos dejan sin aliento. Tiempo en el que la acelerada degradación de nuestro nicho ecológico es una amenaza seria para la supervivencia de las futuras generaciones.


La estructura de la familia tradicional, las mismas relaciones entre los empleados y sus empleadores, así como los valores en los que se han basado la relación de los docentes y progenitores con los jóvenes y adolescentes, por no hablar de la relación de pareja, pareciera que todo se está desmoronando bajo nuestros pies y que los valores que recibimos en nuestras familias, escuelas, universidades e instituciones no nos sirven ya como mapa ni referencias seguras en una realidad personal, social, política, económica y cultural cada vez más imprevisible, incierta y cambiante.


Las viejas ideologías y los sistemas dogmáticos que en el pasado conformaron nuestra visión del mundo tampoco han resistido la embestida de los tiempos pos-modernos que han cableado el planeta haciendo que la información circule a la velocidad de la luz, englobando en una sola red e interconectando culturas y sistemas de valores muy distintos entre sí. Ante este estallido de diversidad, los viejos monismos que sirvieron como tótem unificadores de nuestro mundo subjetivo y de nuestras sociedades se han visto rebasados, dejando vacíos y tierras de nadie en los que el caos y la disgregación parecen acechar como fuerzas ancestrales de las que el mundo civilizado creía haberse liberado.


Verdaderamente nos ha tocado vivir una época histórica de profunda transición. Aunque a decir verdad, todas las épocas históricas son de transición porque la historia misma es una realidad dinámica. Si bien es verdad que el dinamismo actual alcanza una velocidad de transformación nunca antes conocida por los seres humanos.


La transición de las culturas de cazadores-recolectores a la cultura agrícola duró miles de años. La transición de la cultura agrícola a la sociedad industrial apenas un par de siglos. La transición de la sociedad industrial a la sociedad de la información se está produciendo antes nuestros propios ojos en apenas unas décadas y seguramente esto no ha hecho más que empezar.


Es interesante observar el hecho que, en estos comienzos del siglo XXI, muchos hombres y mujeres del occidente hiper-tecnologizado se están volviendo hacia una vía de conocimiento surgida hace veinticinco siglos, en un lugar geográfico tan distante como el norte de India, surgida en el seno de una sociedad agrícola.


¿Qué encuentran los ciudadanos de las democracias occidentales, como la nuestra en la Vía del Zen, por ejemplo?

Básicamente una experiencia corporal, emocional, sicológica y espiritual profundamente clarificadora, pacificadora y liberadora.


En el núcleo de la experiencia existencial facilitada por la práctica del Budismo Zen se encuentra una profunda reestructuración del sentido de identidad. En definitiva, la pregunta esencial tanto hace veinticinco siglos como en la actualidad es ¿QUIEN SOY YO?


Las distintas culturas, ideologías y sistemas religiosos constituyen las distintas respuestas que los seres humanos hemos ido dando a lo largo de los siglos a esta pregunta.


Lo que el Budismo Zen nos trae es una tecnología espiritual que nos permite responder progresivamente a la pregunta ¿quién o qué soy yo? Esta respuesta no viene dada en forma de ideología, o de sistema dogmático, sino en forma de una experiencia profundamente personal, subjetiva, que afecta a la totalidad de nuestro ser individual y a nuestro ser-en-el-mundo-


Podríamos decir que en la raíz de nuestras angustias, miedos, incertidumbres se encuentra un sentimiento de identidad que nos separa, nos atenaza, nos opone y nos enfrenta al mundo, al mismo tiempo que escinde nuestra totalidad interior. Por ello, lo que la enseñanza budista nos propone es una profunda reflexión, una introspección sobre la naturaleza de nuestro sentimiento de identidad, de ser yo, y una transformación de las imágenes mentales ilusorias que nos hacemos sobre nosotros mismos y sobre la realidad.


La ilusión de la identidad


En el Budismo, la condición fundamental del sentimiento de identidad y del sufrimiento asociado a él es la ignorancia (avijja).


Esta ignorancia es un estado de ofuscación (ceguera, oscurecimiento) mental y emocional del que brota la ilusión de ser un “yo”, una entidad fija y estable, un ego permanente que se opone al resto del mundo. La creencia en este yo y el apego emocional a esta creencia es lo que hace que el equilibrio interno y la relación con el entorno se perturben.


El deseo básico del sentimiento de identidad es querer seguir siendo esa misma identidad para siempre jamás. Pero no hay nada idéntico a sí mismo. La misma esencia de la vida es cambio mientras que la esencia del apego es conservar, estabilizar e impedir el cambio. Es por ello que el cambio se nos presenta como sufrimiento
. Vemos en todo cambio una amenaza para la sensación de identidad alcanzada. Si no sintiéramos apego a nuestra identidad virtual no nos sentiríamos perturbados por las transformaciones del yo ni por su desaparición. Entonces disfrutaríamos del cambio. Si este fuera un mundo absoluto y estático y si nuestra vida permaneciera inmutable no existiría la menor posibilidad de liberación.


No es, por tanto, el mundo ni su transitoriedad la causa de nuestro sufrimiento sino nuestra actitud interior marcada por el apego.


Ser siendo


Ser no es, pues, un estado. No hay ningún ser que sea siempre el mismo ser. Ser significa “siendo” (Heidegger). Es un proceso. El ser es un siendo que fluye hacia el océano del no-ser (muerte). “El ser es un siendo abocado a la nada” (Heidegger). Es un proceso abierto en el que muchos “siendo” se entrecruzan, se ínter influencian, se apoyan y se ínter generan de forma pluridimensional. Esta es la red de la vida. Una red de complejas interdependencias entre individuos fugaz y relativamente independientes.


La incertidumbre y la indeterminación no son exclusivas de la época que nos ha tocado vivir. Forman parte de naturaleza misma de la vida. En el budismo se dice que solamente podemos estar seguros de dos cosas: que vamos a morir y que no sabemos ni cuándo ni dónde ni cómo.


No tenemos más remedio que aprender a fluir sobre las olas de la realidad siempre cambiante.

NoticiasAstronomiaFogonazosMusica americanaObra de arte Sobre fotografiaEl comicLos comicsSobre comics Cristina FaleroniExposicionExposicionesDibujosEl TebeoArte nuevo AtaqueSantiago CalatravaCanariasPin-upMusica pop FactoriaFactoryarte magicoEn aceroDanzasDanzarHistoria del arte

Posted by tomas_f in 20:26:25 | Permalink | No Comments »